En mediación, el silencio no es "tiempo perdido"; es una herramienta de neuro-negociación.
Cuando estamos en pleno conflicto, nuestro cerebro (específicamente la amígdala) está en modo de "alerta", lo que nos lleva a responder impulsivamente y con agresividad. Sin embargo, estudios de psicología social demuestran que introducir un silencio de tan solo 4 segundos tras una frase hostil de la otra parte es suficiente para que su cerebro baje la guardia.
¿Por qué funciona? Esos segundos de calma rompen el "clic-clac" del ataque-defensa. Al no recibir una respuesta agresiva inmediata, el cerebro de la otra persona "se resetea", permitiendo que la parte lógica (la corteza prefrontal) vuelva a tomar el control y la conversación pueda reconducirse hacia el diálogo.
Por eso, el próximo conflicto que gestiones, no tengas miedo al vacío de palabras. Recuerda que el silencio es oro... y biología pura.
Y tú, ¿cuántos segundos aguantas sin hablar en plena tensión? 😉
![]() |


No hay comentarios:
Publicar un comentario