En mediación, el silencio no es "tiempo perdido"; es una herramienta de neuro-negociación.
Cuando estamos en pleno conflicto, nuestro cerebro (específicamente la amígdala) está en modo de "alerta", lo que nos lleva a responder impulsivamente y con agresividad. Sin embargo, estudios de psicología social demuestran que introducir un silencio de tan solo 4 segundos tras una frase hostil de la otra parte es suficiente para que su cerebro baje la guardia.

