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miércoles, 27 de junio de 2018

LGBTI, ¿cómo puede ayudar la Mediación?



El 28 de Junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT(Día del Orgullo Gay) con el objetivo de conmemorar la lucha por la dignidad de las personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.

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Pero, ¿qué es lo que se celebra este día? La razón principal está muy alejada de las lentejuelas o el espectáculo, al que por defecto lo asociamos. La historia del “movimiento LGBTI” nace en New York, como una revolución del colectivo trans migrantes para hacer frente al poder machista y patriarcal de la policía. Nada de carrozas, ni banderas de colores, sólo lucha de una grupo de mujeres anónimas, empobrecidas y marginadas, pues quien nada tiene, lucha con su dignidad.

Gracias a la visibilidad que en los últimos años ha alcanzado el colectivo de LGBTI en nuestro país, se ha dado pie a la aparición de múltiples legislaciones a nivel de comunidades autónomas (Andalucía, Madrid, Baleares, Navarra...) orientadas a garantizar la igualdad social de igualdad de trato y la no discriminación de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales. Además, en los últimos meses está tomando fuerza la aprobación de la Ley LGBTI, a nivel nacional en la materia.

Desde Diario del Mediador creemos en la importancia de destacar que dichas normativas autonómicas recogen la necesidad de establecer un servicio de apoyo y mediación para el colectivo LGBTI, es decir, un organismo de información, atención y asesoramiento. Además de un instrumento para luchar contra la LGBTIforbia.
La LGBTIfobia es la discriminación que se aisla a partir de las vivencias particulares de unas determinadas personas que lo sufren, y que se autodesignan mediante una serie limitada de etiquetas identitarias.
En 2016 aumentaron un 36% los incidentes por motivo de orientación sexual, identidad o expresión de género
¿Cómo puede ayudar la Mediación a la LGBTI?

De las situaciones conflictivas que experimentamos durante nuestra vida podemos extraer un aprendizaje, no olvidemos que el conflicto es un motor de cambio. Es en este punto en el que entra en juego la Mediación,como herramienta para la gestión de conflictos en los principales ámbitos de nuestra vida relacionados con la LGBTIfobia, ya sea en el ámbito educativo, familiar o por  diversidad cultural o racismo.

Mediación Intercultural (conflictos por diversidad cultural o racismo). Los problemas derivados de la diversidad cultural o racismo, afectan directamente a las personas que proceden de diferentes culturas y/o religiones, por lo que trabajar para alcanzar su inclusión social, favorecer la comunicación y la cohesión, requieren del empleo de herramientas que no sólo ayuden a reducir las barreras que una persona que procede de otro país puede encontrarse ya de por si, sino que además debemos sumarle las trabas que acompañan a su condición sexual. 
Un servicio de mediación intercultural para LGBTI debe centrarse en facilitar la comunicación, la participación y el acompañamiento desde distintas áreas: a nivel de asesoramiento y gestión de trámites jurídicos y administrativos, trabajando desde el empowerment personal, ofreciendo herramientas de empoderamiento comunitario para favorecer su participación social...
La Mediación Escolar se hace cargo de los conflictos que se dan en ámbito escolar que de manera directa afectan al correcto funcionamiento del centro. Nos referimos a situaciones de bullying o acoso escolar que por cuestiones de identidad de género y/o orientación sexual. Son situaciones de violencia física o psicológica que se mantienen en el tiempo y que presentan un objetivo claro: hacer daño por el hecho de ser diferente.
Un servicio de mediación escolar para LGBTdebe centrarse en trabajar desde la prevención en los centros educativos. La mediación escolar es una gran oportunidad para que los propios centros trabajan en la prevención y/o resolución de situaciones que afectan directamente a sus alumnos (ya sea por motivos de orientación y/o identidad de género), desde una vía neutral que fomenta el diálogo y el acercamiento de posturas enfrentadas y de forma voluntaria, como es la Mediación.
La Mediación familiar. La familia no sólo es uno de los principales actores de nuestras vidas, es el principio de lo que somos, es origen de nuestra identidad como personas. Cuando uno de los miembros de la familia se declara LGBTI, es habitual que aumenten las posibilidades de producirse  conflictos en el seno familiar.
Un servicio de mediación familiar para LGBTI debe centrarse en aquellas situaciones familiares que afectan al correcto funcionamiento de la estructura familiar, y que están relacionadas con conflictos que se dan entre parejas homosexuales u homoparentales, problemas que se dan ante la manifestación de la condición sexual de alguno de sus miembros  o identidad de género... Una tipología de conflictos que por su carácter íntimo y personal requieren de una forma de afrontamiento más cuidadosa, donde la mediación, neutral e imparcial,  busca resolver la situación sin buscar un culpable, sin señalar a nadie, empleando como principal arma la comunicación y el diálogo, con un único y férreo objetivo: mejorar la convivencia entre las partes.
De manera que retomando la pregunta que nos hacíamos al comenzar esta entrada sobre cómo puede ayudar la Mediación a los/las LGBTI, parece que la respuesta es más sencilla de lo que parecía esperar: comunicación y comprensión.

Para terminar os dejamos un interesantísimo artículo José Yeray Socorro Santana e Isabel Luján Henríquez (2014) sobre "Los conflictos en familias homoparentales y posibilidades de la mediación".
RESUMEN. Las familias homoparentales son consecuencia de la evolución de la institución familiar y de la adaptación de sus cimientos a los tiempos actuales. Como el resto de familias, éstas hacen frente en su día a día a situaciones de tensión que de una u otra manera pueden comprometer su estabilidad familiar. Resulta crucial conocer dichas situaciones, sus consecuencias, así como las estrategias a las que hacen frente para solventarlas, entre las que es viable la Mediación Familiar. 
Palabras clave: Homoparentalidad, familias homoparentales, gays, lesbianas, mediación familiar.

Los conflictos en familias homoparentales y posibilidades de la mediación







miércoles, 20 de junio de 2018

Conflictos, ¿cómo se somatizan?


Los trastornos de somatización se diagnostican a aquellos pacientes que de forma crónica y persistente se quejan de varios síntomas físicos que no tienen un origen identificable. Desde el punto de la psicología la somatización es la expresión de conflictos psicológicos a través de manifestaciones de nuestro cuerpo, pueden ser traumas o problemas emocionales que afectan a la persona y a su estado de salud.


Aquí entra en juego el conflicto como una de las principales causas que afectan al estado emocional de la persona, y que por tanto, se presenta de manera importante a través de afecciones y sintomatologías físicas. Por ello, el conocimiento de las diferentes técnicas y herramientas de resolución de conflictos resultan de gran utilidad para cuidarnos. 

¿Cómo se somatizan los conflictos?


Al encontrarnos en una situación conflictiva nuestro cuerpo puede verse afectado de varias maneras:
  • Dolor en cualquier parte del cuerpo. Es habitual que se presente dolor de cabeza ante sentimientos de culpa.
  • Problemas gastrointestinales (vómitos o diarrea) sin causa física relacionada con algo que se ha comido.
  • Problemas respiratorios. El ritmo respiratorio está directamente relacionado con la sensación de angustia o asfixia. 
  • Afecciones al sistema inmunitario. Resfriados comunes o fiebre como consecuencia de pequeños estados depresivos o de estrés causados por el conflicto.
  • Síntomas sexuales, como falta de interés en el sexo, o disfunción eréctil.
  • Síntomas psiconeurológicos como desmayos, ceguera, parálisis, sin lesión orgánica
  • Puede aparecer hipertensión. Se genera una situación de tensión instintiva, y una propensión a la agresividad que genera una subida de tensión.
  • Problemas musculares. Este estado de tensión continuado se puede sentir como cierto cansancio.
  • Problemas cutáneos. Las situaciones conflictivas pueden producir irritación en al piel que se pueden traducir en urticaria.

Nuestro cuerpo tiene memoria afectiva y emocional, por lo que es normal que este tipo de situaciones afecten directamente a nuestro puntos débiles (cabeza, garganta, estómago, piel, etc.). Si entendemos nuestro organismo como un todo, podemos ver que el cuerpo se lamenta cuando la mente sufre. Lógicamente algunas personas presentan una mayor propensión a somatizar los problemas, especialmente aquellas personas que son emocionalmente inestables o con tendencias depresivas.

En por ello que un método de resolución de conflictos como la Mediación, puede ayudar a las partes a afrontar de forma más efectiva los conflictos, lo que repercutirá en una reducción abrumadora de los denominados costes emocionales que conllevan otros métodos como la vía judicial, y a su vez, favoreciendo el bienestar físico y psíquico de los implicados.






martes, 12 de junio de 2018

¿Trabajar o HACER EQUIPO?


Para "hacer equipo", tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos clave:
  1. OBJETIVOS: establecer metas en común, de manera clara y cuantificable.
  2. FUNCIONES: potenciando las cualidades de cada participante.
  3. INTERCONEXIÓN: cada miembro del equipo necesite de la preparación y dedicación de los demás para lograr las metas comunes. 
  4. COMUNICACIÓN: Intercambio de información y retroalimentación. 
  5. AGILIDAD EN EL FUNCIONAMIENTO: a través del convencimiento y no del trabajo aislado.
  6. RESPONSABILIDAD: sobre los actos y resultados.
  7. DIRECCIÓN: a través de un líder competente que marque el camino a seguir es FUNDAMENTAL.
  8. RESPALDO: para generar ideas nuevas e innovadoras, los errores se consideran oportunidades. 
  9. PROCEDIMIENTO: formalizado y objetivo.
Tom Wujec presenta una investigación muy interesante sobre el "problema del malvavisco" un simple trabajo en equipo que incluye espaguetis sin cocer, 0,9 metros de cinta adhesiva y un malvavisco. ¿Quiénes son capaces de construir la torre más alta con estos ingredientes? ¿Por qué siempre un equipo sorprendente supera la media?




martes, 5 de junio de 2018

Caja de herramientas del Mediador II: COMUNICACIÓN

Por Yolanda Muñoz

Con esta entrada continuamos con la sección del blog: la Caja de herramientas del Mediador.
La comunicación (del latín communicatĭo, -ōnis​) es la actividad consciente de intercambiar información entre dos o más participantes con el fin de transmitir o recibir significados a través de un sistema compartido de signos y normas semánticas. 
La base de cualquier tipo de relación entre personas es la comunicación, ya sea de forma oral, corporal o escrita, es la mejor manera para conectar y poder establecer una relación con nuestro interlocutor.
No debemos confundir comunicarnos con expresar palabras, la cosa va mucho más allá, ya que en función de tipo de comunicación elegida, podemos afectar al mensaje que queremos expresar, e influir de una u otra manera en quien nos escucha.


Podemos comunicarnos de forma...
  • Agresiva, empleando un tono de voz alto, sin pausas, con una expresión facial es seria, postura intimidatoria, gestos amenazadores... únicamente lograremos que nuestro interlocutor se sienta amenazado y nos preste poca atención.
  • Pasiva, nuestro tono es bajo, el lenguaje poco claro, pausas largas, postura distante, sonrisa mínima, utilizar expresiones tipo supongo o quizás,... lo único que conseguiremos es que nuestro interlocutor denote nuestra falta de interés por el tema.
  • Asertiva, con un tono agradable, claridad al expresarnos, gestos firmes y postura erguida. Es la más recomendable, no sólo en nuestro día a día, sino como profesionales den Mediación.

La comunicación en Mediación

En Mediación, poder comunicarnos con eficacia, es realmente importante, para poder discernir, entender y comprender realmente las necesidades de las partes implicadas, como mediadores debemos saber entender sus palabras, sus gestos y su lenguaje no verbal.

Resulta realmente importante que como profesionales en mediación no cometamos ciertos errores a la hora de proceder, y para ello no debemos olvidar aspectos atender a ciertos aspectos que guardan relación con:
  • Adecuar el contenido al objetivo que nos proponemos. Ni excesivamente complejo que obligue a un esfuerzo excesivo de atención, ni tan elemental que haga sentirse a las personas infravaloradas en su capacidad de comprensión. Dentro del contenido también tenemos matices culturales que hay que tener en cuenta. 
  • Adaptar el lenguaje al nivel de comprensión de las personas que escuchan, a su nivel cultural, a su situación psicológica y fisiológica. En este aspecto, es importante el idioma utilizado, y la traducción del mismo.
  • Nuestro tono de voz tiene que ser audible, animoso, entusiasta...,  vocalizar bien, hablar despacio, variar el ritmo y el tono para incidir en los aspectos más importantes del mensaje.
  • Saber elegir el momento y el lugar oportuno para la comunicación. Respetar el tiempo de las personas, su intimidad, su situación. 
  • La comunicación no verbal, en este aspecto es importante las respuestas kinésicas del cuerpo, la distancia que mantienen las partes entre sí o con el mediador y el uso de los silencios.
Tener en cuenta todas estas disposiciones, nos hará elegir una u otra estrategia de comunicación (escucha activa, semáforos, rotafolio, feedback...)