
jueves, 19 de marzo de 2026
¿Mediador humano o algoritmo imparcial? el desafío de la IA en la resolución de conflictos

lunes, 20 de octubre de 2025
¿Fracaso de la figura del Coordinador de Acoso Escolar?
Ya han pasado 4 años de esta entrada:
NOTICIA: Los colegios deberán contar a partir del curso que viene con un COORDINADOR DE ACOSO y la VIOLENCIA contra la infancia
Tal como lo adelantó en su momento, la creación de la figura del Coordinador de Bienestar y Protección a raíz de la LOPIVI (Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia) fue vista como un gran avance.
Sin embargo, tras su implementación en los centros educativos, diversos informes de organizaciones como Educo y UNICEF han señalado que la figura "falla en la teoría y en la práctica" y que su puesta en marcha ha sido un fracaso o presenta graves deficiencias.
Principales Fracasos y Desafíos en la Implementación
Falta de Presupuesto y Recursos: Ninguna comunidad autónoma ha destinado un presupuesto específico al puesto de coordinador de bienestar. Sin inversión, los centros educativos no pueden asumir los gastos ni los procedimientos e iniciativas necesarios para generar entornos seguros, lo que hace la propuesta inviable.
Disparidad Normativa y Falta de Claridad: El desarrollo normativo es desigual entre las comunidades autónomas, que tienen las competencias educativas transferidas. Esto provoca una protección desigual del alumnado en función de la región. Se ha criticado la ausencia de un decreto estatal que exija unos mínimos obligatorios en cuanto a funciones, horas exclusivas y formación, generando dudas e inseguridades entre los profesionales.
Tiempo Insuficiente y Sobrecarga Laboral: Los coordinadores a menudo carecen de horas liberadas o dedicación exclusiva para desempeñar sus funciones de manera efectiva. Para muchos profesores que asumen el cargo, se ha convertido en una sobrecarga de responsabilidades sin el reconocimiento adecuado, siendo calificado internamente como un "marrón" o una tarea extra.
Formación Insuficiente: Más del 80% de los centros carecen de la formación especializada suficiente para el profesorado que asume el rol, a pesar de la complejidad de los casos que deben abordar. La formación inicial (cuando existe) es considerada escasa (a veces entre 10 y 30 horas) y sin acompañamiento posterior.
Falta de Apoyo Externo: Se han reportado carencias en los recursos externos, como los servicios sociales, lo que frustra la labor del coordinador. En algunos casos, se han reportado derivaciones de casos graves a servicios sociales que tardan hasta siete meses en tener respuesta.
En resumen, la figura, concebida como el eslabón clave para la protección integral de la infancia, ha sido implementada como un "mero trámite" en muchos centros debido a la falta de recursos, apoyo y una normativa clara y homogénea, lo que ha impedido que sea la herramienta eficiente y resolutiva que se esperaba.
viernes, 30 de mayo de 2025
La COMUNICACIÓN NO VIOLENTA: consejos para comunicarse mejor
A veces, sin darnos cuenta, nuestras palabras construyen muros donde podría haber puentes. El tono, el lenguaje corporal o incluso una simple mirada pueden hacer que una conversación fluya o que se convierta en un conflicto.
En mediación, aprender a comunicarnos de forma no violenta no es solo una herramienta: es una forma de generar confianza, respeto y entendimiento con el objetivo de buscar soluciones al conflicto. En esta entrada, vamos a hablar justamente de eso: de cómo elegir nuestras palabras y nuestro tono puede cambiar por completo la manera en que nos relacionamos con los demás.
La Comunicación No Violenta (CNV), también conocida como lenguaje no violento, es un enfoque creado por Marshall Rosenberg, psicólogo y mediador internacional. Su idea principal es ayudarnos a cambiar la forma en que nos comunicamos a través del lenguaje para que nuestras conversaciones sean más claras, conscientes, empáticas y constructivas. Para ello, hace hincapié en:
Observar sin juzgar: mirar lo que está pasando sin ponerle etiquetas, generalizaciones o valoraciones subjetivas. Por lo tanto, se trata de describir lo que ha ocurrido de forma objetiva.
- En vez de: “¡Siempre llegas tarde y no te importa”
- Puedes decir (CMNV): “Hoy llegaste 20 minutos después de la hora acordada
Reconocer lo que sentimos: poder decir cómo nos afecta eso que estamos viendo o viviendo. Es decir, se trata de conectar con lo que sientes realmente de forma honesta más allá de las acusaciones o reproches.
- En vez de: “Estoy mal porque tú me tratas mal”
- Puedes decir (CMNV): “Me siento trise cuando noto distancia entre nosotros”
Detectar nuestras necesidades: entender qué hay detrás de lo que sentimos, qué es importante para nosotros en ese momento. A veces no somos conscientes de que nuestra emoción puede provenir de una necesidad no satisfecha.
- En vez de: “No soporto que me ignores”
- Puedes decir (CMNV): “Necesito sentirme escuchado y tomado en cuenta”
Pedir lo que necesitamos de forma clara y respetuosa: Haz una solicitud clara, positiva y específica, en lugar de exigencias para facilitar así un diálogo más colaborativo, dando la oportunidad al otro de responder libremente.
- En vez de: “¡Deja de hacer lo que te da la gana!”
- Puedes decir (CMNV) “¿Estarías dispuesto a que revisemos juntos cómo organizamos las tareas?”
La CNV nos invita a dejar de reaccionar automáticamente y empezar a comunicarnos con más intención. Es decir, deja de ser un terreno de confrontación para convertirse en un espacio de encuentro. En mediación, la CNV se convierte en una herramienta clave: permite que las personas involucradas en un conflicto puedan expresarse con claridad y sin agresividad, incluso en situaciones de alta tensión. A través de estas cuatro fases, como mediadores enseñamos a las personas en conflicto para que puedan:
- Expresarse sin herir
- Escuchar sin reaccionar a la defensiva
- Detectar lo que realmente importa al otro
- Pasar de la culpa a la responsabilidad
Es importante tener en cuenta que utilizar la CNV no significa estar de acuerdo con todo, ni evitar el conflicto, sino de transformar la manera de enfrentarlo. Practicar este tipo de lenguaje, requiere entrenamiento, autoconocimiento y paciencia, pero sobre todo en mediación si lo aplicamos de manera adecuada podemos obtener muchos beneficios, como mejorar las relaciones, reducir el estrés de los conflictos y dar lugar a soluciones más creativas y duraderas.
¿Te atreves a probarlo?
Te animamos a que pienses la última vez que has discutido o has estado en desacuerdo con alguien cercano a ti. Intenta recordar cual era el motivo y como se llevó a cabo la disputa. Ahora, obsérvalo sin juzgar, conecta con lo que te ha hizo sentir, pregúntate que necesitabas en ese momento y piensa que le dirías esta vez sin exigir.
¿Consideras que cambiaría algo de con respecto a cómo resolvisteis el conflicto?
👨💻𝐑𝐞𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝗣𝗥𝗘𝗣𝗔𝗥𝗔𝗥𝗧𝗘 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝖬𝖤𝖣𝖨𝖠𝖣𝖮𝖱, 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐎𝐍𝐋𝐈𝐍𝐄 𝐜𝐨𝐧 𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬, 𝐬𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐚 𝐈𝐍𝐅𝐎 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 👇🏻👇🏻
miércoles, 26 de marzo de 2025
Resolución de conflictos en la gestión de la medicación: GUÍA PRÁCTICA para futuros mediadores
- Conflictos familiares: Cuando familiares y pacientes discrepan sobre la necesidad de iniciar, modificar o cesar un tratamiento.
- Desacuerdos entre profesionales: Diferencias en la prescripción o administración de fármacos, especialmente en casos de polifarmacia.
- Problemas de comunicación: La falta de información clara y comprensible puede dar lugar a malentendidos sobre dosis, efectos secundarios o interacciones medicamentosas.

- Preparación y análisis del caso: Investiga y comprende el contexto sanitario y legal (por ejemplo, las novedades introducidas por normativas recientes) para tener una visión completa de la situación.
- Escucha activa y empática: Fomenta un ambiente en el que cada parte pueda expresar sus preocupaciones sin interrupciones. La empatía permite identificar intereses subyacentes y necesidades reales.
- Clarificación de objetivos comunes: Ayuda a los involucrados a centrarse en el bienestar del paciente y en la mejora de la comunicación entre todos los actores.
- Técnicas de comunicación asertiva: Promueve el uso de un lenguaje claro, evitando tecnicismos innecesarios y facilitando la comprensión mutua.
- Elaboración de acuerdos concretos: Una vez identificados los puntos de conflicto, trabaja en la generación de soluciones prácticas y compromisos realistas que beneficien a todas las partes.
- Reunir a las partes para conocer los argumentos de cada uno, haciendo especial énfasis en las preocupaciones de seguridad y calidad de vida.
- Facilitar la comunicación entre el médico y la familia, aclarando dudas sobre los riesgos y beneficios de cada opción.
- Proponer un plan de revisión periódica del tratamiento, donde se establezcan criterios claros y se acuerde un seguimiento conjunto, generando confianza en el proceso.
- Profundizar en el conocimiento de las normativas actuales y su impacto en la gestión de la medicación.
- Desarrollar habilidades de comunicación que permitan transformar el conflicto en una oportunidad para el diálogo constructivo.
- Practicar la aplicación de herramientas digitales que faciliten el análisis y seguimiento de la adherencia terapéutica.
- Mantenerse actualizados sobre las últimas novedades en salud y legislación para ofrecer soluciones basadas en datos y evidencia.
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