A veces, sin darnos cuenta, nuestras palabras construyen muros donde podría haber puentes. El tono, el lenguaje corporal o incluso una simple mirada pueden hacer que una conversación fluya o que se convierta en un conflicto.
En mediación, aprender a comunicarnos de forma no violenta no es solo una herramienta: es una forma de generar confianza, respeto y entendimiento con el objetivo de buscar soluciones al conflicto. En esta entrada, vamos a hablar justamente de eso: de cómo elegir nuestras palabras y nuestro tono puede cambiar por completo la manera en que nos relacionamos con los demás.
