Blogger Widgets

viernes, 27 de septiembre de 2019

Caja de herramientas del Mediador V: TÉCNICA DEL DISCO RAYADO


Desde Diario del Mediador continuamos con las entradas del blog: la Caja de herramientas del Mediador

Del mismo modo que un mecánico sabe cuando emplear un bruñidor de cilindros o un compresor de aros de pintones para resolver los problemas que puede presentar un motor, el mediador tiene a su disposición diferentes técnicas e instrumentos que se pueden emplear antes, durante y después del proceso de mediación para que este avance y se llegue a un final satisfactorio. A nuestro entender, un mediador tiene que montar su caja de herramientas, incluir aquellas con las que más cómodo se siente, las que mejor domina, las que puede poner en marcha sin problemas.

“Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo.” (Abraham Maslow)

Como mediadores debemos tener una mentalidad flexible para no cometer siempre los mismos errores. Valernos siempre de un mismo recurso o competencia a la hora de tratar un problema sería un gran error, ya que estos tienen distintos orígenes y causas, por lo que es necesario: primero conocerlos, y segundo, personalizar nuestra gestión hacia estos.

Por este motivo, el manejo de diferentes herramientas a la hora de afrontar los inconvenientes de una mediación, es el punto de partida. Esta semana presentamos la técnica del DISCO RAYADO

¿Disco Rayado? Dentro de la comunicación, una de las técnicas asertivas más curiosas, que pueden ser muy útiles en un procesos de mediación, es la técnica del disco rayado. El objetivo de esta técnica es poder expresar lo que se quiere decir, sin necesidad de ser brusco o agresivo, a través de persistencia en aquello que queremos realmente expresar, y que en ocasiones, la reacción de la otra parte no permite hacerlo, ya sea por obstinación o insistencia.

¿Cómo funciona? Cuando nuestro interlocutor insiste en imponer su punto de vista, o su manera de comunicarse, está intentando manipularnos, llevarnos a su terreno e incluso hacernos sentir estúpidos por no aceptar lo que nos ofrecen.

En estos casos, teniendo clara nuestra postura, debemos mantener el mismo discurso independientemente de las intenciones e insistencias del otro. En resumen, repetir una y otra vez como un disco rayado nuestro mensaje. 


NOTA: es una técnica recomendable en conflictos en los que las partes no mantienen una implicación emocional significativa, ya que puede ser interpretado por el otro como una técnica agresiva.

Ciertamente el estado emocional de las partes en una mediación es un tema a tener muy en cuenta ya que afecta directamente a la comunicación, y por ende, a las decisiones que se alcancen. El mediador deberá guiar a las partes para expresar sus emociones, y al mismo tiempo, tratar de ver que hay detrás de una expresión tipo:

"¡Nunca me escuchas cuando te hablo del tema!"
¿nunca escucho o solo intento calmar la situación para poder hablar con calma? 

"!Claro, todo son excusas para no hablar o no escucharme!"
¿son excusas o solo intento calmar la situación para poder hablar con calma?

Esperamos que la siguiente infografía os sea de utilidad.



No olvides mencionar a #DiariodelMediador si compartes esta información.

1 comentario: