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lunes, 3 de septiembre de 2018

Apartamento en la playa: ZONA DE CONFLICTO


Pues sí, el verano llegó y pasó, y con el las vacaciones. Once meses de trabajo, atascos, falta de sueño, comidas de tupper... once meses de anhelo a las tardes de siesta, las horas muertas en la playa, el tinto de verano (con limón por favor!), el olor a coco del bronceador, el pescaito y la cervecita... y por fin las pudimos palpar (un abrazo al que las esté disfrutando ahora 🤨)

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STOP, a toro pasado, y después de la experiencia que muchos de nosotros hemos vivido en estas semanas nos preguntamos, ¿son tan maravillosas las vacaciones? ¿nadie ha calibrado los peligros de meter a diferentes familiares, de diferentes generaciones, en un apartamento de dos habitaciones durante tres semanas? 

Lamentablemente, en ocasiones las vacaciones de verano no son precisamente un remanso de paz, todo lo contrario: recelos, rencores, desencuentros, reproches... los conflictos familiares que durante el año permanecen latentes, brotan como las parras en verano, incontrolables e inesperados, como el tapón de una botella que sale disparado hacia el techo. En muchos casos las vacaciones de verano son sinónimo de separaciones y divorcios, y rupturas familiares. Pero, ¿quiénes son los principales protagonistas de estos desencuentros familiares, y por qué? Identificamos a varios sujetos peligrosos:

  • Los/las abuelos/as. Seres serviciales que dedican gran parte del año a cuidar de los nietos "libremente" mientras los padres trabajan, y en verano se siente observado, vigilados y coartados por hijos o cónyuges que viene a "imponer" sus normas. 
  • Los/as hijos/as. Niños y adolescentes compartiendo habitación una sólo mando a distancia... y probablemente sin wifi = CAOS. Y para colmo está nublado, por lo que no hay playa, vaya, vaya! Pasar el día entero bajo techo viendo en la televisión programas veraniegos y maratones de dibujos animados no es una opción relajante. La suegra quiere ver la telenovela Puente Viejo en su capítulo 1800 (un beso mama!), otros las pachangas veraniegas de pre-liga, y el novio de la niña que ha venido a pasar unos días.
  • La familia política (cuñados/as). Un capítulo especial merecen estos, porque sus hijos son más listos ("todo sobresalientes") y su coche consume menos combustible que ninguno ("De Sevilla a Barcelona me planto sólo con 20€ de diesel"). 
Los conflictos en verano se multiplican a la misma velocidad que las sombrillas en primera línea de playa de Benidorm, es desempolvar el bañador y parece que aquello que durante meses nos ha estado molestado de nuestro "cuñao" de repente se hace insoportable, y esperamos con recelo el momento idóneo para pegarle un "tirito"... para dejársela caer.

Los conflictos latentes adormecidos todo el año, encuentran en algunas situaciones un detonante perfecto para su aparición:
  • Falta de comunicación en la familia, bien por omisión, bien por inadecuada. Las familias generalmente siguen una patrón de conducta de "dame pan y dime tonto", donde en muchas ocasiones se deja hacer, al fin y al cabo "es mi hijo, que le voy a decir". La comunicación debe ser asertiva, es decir, una comunicación en la que se pueda dar mi opinión sin agredir al otro, y evitar en todo momento comunicarnos de forma agresiva (ejerciendo el rol de verdugo) o sumisa (ejerciendo el rol de víctima y culpabilizando al otro).
  • Mala planificación del tiempo y la economía de las vacaciones. Es en el periodo de preparación y planificación de las vacaciones ("¿Dónde vamos?") donde se nos dispara la ansiedad y el estrés. Para evitar estas tensiones añadidas, se aconseja planificar con suficiente antelación la elección del lugar de veraneo.
  • Demasiadas expectativas sobre cómo debe ser el verano en familia. Que bonito en las películas, la playa, las comidas al aire libre, los niños jugando y riendo, ese avión que se pierde pero a última hora un buen samaritano nos cambia el billete para llegar a tiempo, luego viene la realidad, los niños gritando, se olvidó enfriar el gazpacho y la crisis sólo da para dos semanas en un micro apartamento en tercera línea de mar, donde intuimos la playa por el olor a salitre. Las falsas expectativas únicamente pueden generar frustración. Para evitarlo, lo recomendable es marcarnos metas y objetivos reales y asequibles, para que no generen frustración.
No debemos olvidar que la mejor función de las vacaciones es descansar y  disfrutar de la familia, así que lo mejor será olvidarnos por unos días de tratar de resolver los conflictos familiares.

Ahhh y ojo, unos consejos de última hora para evitar disgustos y enfrentamientos en verano, que esperamos les sean de gran ayuda tanto a aquellos que las inician, como a los que ya tachan los días en el calendario para las próximas que aunque puedan ser no todo lo idílicas como esperamos, son muy necesarias!


10 CONSEJOS para sobrevivir al verano en el apartamento 
    1. Ponernos a nosotros mismos en MODO vacaciones ON, ser más flexibles con nuestras propias normas, y por consecuencia, con los demás.
    2. Empatizar con los demás miembros de la familia, algunos deseamos no coger el móvil en todo el mes, otros quieren pasarse el día con el Candy Crush.
    3. Disfrutar de la soledad. Está bien pasar tiempo con todos, charlar y disfrutar, pero no debe ser obligatorio, la libertad de acción es indispensable.
    4. Siesta?, sí por favor! Alargarlas al máximo, total estamos de vacaciones. 
    5. Instagram, facebook, twiter... sí, pero con moderación. 
    6. Ajustar el presupuesto de las vacaciones a la realidad económica familiar, sin pretender gastar más de lo que se tiene, sino pensando en que lo importante es reunirse. Ir todos los días al chiringuito a comer puede ser too much!
    7. El periódico local es una base de datos perfecta para estar la día de las actividades que se organizan por la zona: mercadillos, conciertos, cines de verano, etc.
    8. Beber en su justa medida, pues ya sabemos que igual que las armas, la sangría la carga el diablo.
    9. Tratar de solucionar los conflictos familiares antes de vacaciones, si es preciso con ayuda profesional (!viva la Mediación!)
    10. Recuerda: durante el veraneo no existen las obligaciones.


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